La agencia Europa Press daba la siguiente noticia: Dos jóvenes se han encontrado la vivienda que acababan de comprar en la localidad de Castelldefels (Barcelona) ocupada por un grupo de personas con antecedentes penales al regreso de sus vacaciones.
El pasado mes de junio la pareja firmó un contrato de arras sobre esta casa de Castelldefels. En septiembre se convirtieron en propietarios tras firmar ante notario la escritura de la misma, y a los pocos días partieron hacia Argentina para visitar a la familia de ella.
“La pesadilla de esta pareja barcelonesa, que por miedo no quieren revelar su identidad, empezó el pasado sábado cuando una amiga que vivía por la zona les llamó para comunicarles que había gente en la propiedad que acababan de comprar”, informó ayer La Vanguardia. En un principio, la amiga de la pareja pensó que se trataba de operarios que realizaban trabajos de acondicionamiento en la vivienda, pero con su llamada les puso sobre aviso. La pareja, tras confirmar lo que la amiga acababa de decirles, acudió a una comisaría de los “Mossos d’esquadra” a realizar la denuncia.
La policía local de Castelldefels ha informado recientemente a la pareja de la más que probable marcha de los “okupas” debido en parte a los problemas con los vecinos (según ha comentado la propia afectada, los ocupas habían sido denunciados por los vecinos ya que al parecer se estaban peleando con navajas y acabaron estampando una furgoneta contra los muros de la casa) y al interés mediático que se ha suscitado.
Según las últimas noticias parece confirmarse que efectivamente los “okupas” han desalojado la casa, pero la ley nos ha sorprendido a todos con otra de sus perlas: la pareja no puede entrar en su casa ya que eso supondría la re ocupación de la vivienda que, si bien es de su propiedad, está siendo usada por otras personas (como queda de manifiesto en la denuncia realizada ante los Mossos d’esquadra y que derivará en proceso judicial). Según las autoridades, la joven pareja deberá esperar a que el proceso siga su curso antes de poder entrar en su casa, por lo que podría darse el caso de que dejase de serlo (me refiero a lo de joven pareja) cuando “su señoría” dicte sentencia. La triste conclusión que se deduce de esto es que si alguien ocupase tu piso o casa tienes tres posibilidades:
1. Denunciarlo y esperar unos meses o años para poder volver a tu casa.
2. Resignarte a los hechos y convertirte tú en “okupa” (sabedor de que la ley está de tu parte).
3. Tomarte la justicia por tu mano ante la situación de indefensión manifiesta en la que te verás, que es a lo que la ley y la burocracia parecen invitarnos.













